el mismo Bernal Díaz, "tenía órdenes de Evangelio." Me parece absolutamente in- verosímil lo que aquí se cuenta del matrimonio de Marina.—K.
caña y una banderilla alta, dando grandes voces y diciendo al de la Capitana Cruz! Cruz! Cristo!
Cristianos! Sevilla, Sevilla!! á las cuales voces puso grande ad- miración á los de la armada; mas llegados al fin de este nego- cio se llegaron á las Naos, tomando ante todas cosas la fe de Cortés 1 que no enojaría á los de aquella tierra, antes los trata- ría como amigos, porque lo principal que aquellas gentes trata- ron con Aguilar, fué que á sus hermanos no los enojasen, lo cual se hizo ansí y se cumplió. 2 Tornando á nuestro fin y principal intento, llamada Malin- tzin para ser instrumento de tanto bien, Hernando Cortés la re- cibió y trató como á cosa que tanto le importaba, la sirvió y rega- ló tanto cuanto humanamente se le pudo hacer; y para que fuese bien tratada, la dió en guarda á Juan Pérez de Arteaga 3 soldado muy noble de la Compañía, que después fué llamado Juan Pé- rez Malintzin, á diferencia de otros de este nombre de Juan Pérez: