Cortés con pa- labras * blandas, y le rogaron y suplicaron con mucho encare- cimiento, diciendo de esta manera: " Pedírnoste por merced, va- leroso Capitán, único Señor de los hombres blancos y barbudos, que ya que os tenemos por hermanos y muy verdaderos ami- gos, que os declaréis con nosotros en decirnos y declararnos sin dobléz ninguno, sino sencillamente y con abierto pecho y claras entrañas ¿qué es lo que buscáis y lo que queréis? * ¿qué vues- tro disinio 2 y principal propósito , y á qué habéis venido á nues- tras tierras? porque ya nosotros aquí estamos y aquí nos tenéis en paz á vuestra voluntad y limpia y segura amistad, con fe y palabra inviolable de que os tenemos por amigos con presupues- to de jamás quebrantarla nosotros, ni los nuestros, ni nuestros hijos: decidnos agora bajo de esto vuestra voluntad y de toda la realidad de la verdad, primeramente si sois hijos de Dios y si sois hombres mortales como nosotros ¿ó si tenéis alguna dei- dad, ó si sois dioses y de qué partes del mundo sois venidos?
y si es cierto que habéis bajado del cielo como se ha imaginado, desengañadnos de todo punto, porque queremos estar desen- gañados, seguros y satisfechos, porque sabido vuestro intento, 1 Según el autor, primero se había alojado Cortés en Tizatlan, en la casa de Xicotencatl, y después en Ocotelulco en la de Maxixcatzin; pero el mismo Cortés, en su segunda Carta Kelación, refiere que se fué á la ciudad de Tlax- calla, y que en ella residían los cuatro Señores. Hace á este propósito una re- lación exagerada de ella y del señorío, como antes la había hecho del número de los guerreros que lo atacaron, sin duda para impresionar á Carlos Y y ha- cer más meritorias sus hazañas. Se comprenderá su exageración, con saber que hace á la ciudad de Tlaxcalla superior á Granada, y que al señorío le da qui- nieníos mil habitantes y noventa leguas de extensión en torno. Hoy el Estado, que ocupa mayor espacio, apenas si tiene unas doscientas ochenta leguas cua- dradas y unos cien mil habitantes.
2 designio.—R.