pertinaces en dejar los ídolos; y como después vieron que toda la gente de la tierra venía á la conver- sión, quedáronse muy engañados, y después de pura vergüenza, como eran principales, no se atrevían á venir al santo bautismo;
que aunque eran casados en haz de la Santa Madre Iglesia, y tenían nombres de cristianos, y que confesaban y comulgaban cada un año, no osaban decir que no estaban bautizados, hasta este año 1576, habiendo sido Alcaldes y Regidores en esta Re- pública. Pasó esto que vimos por vista de ojos; mas fué Nues- tro Señor servido de que en los últimos días de su vida cono- cieran su error en que habían estado y vivido, y recibieron el Santo bautismo y acabaron católicamente dentro de pocos días este año.
Tornando á nuestro asunto y principal propósito, estas y otras muchas cosas torpes hacían y decían; y en resolución Maxix- catzin y Xicotencatl y los demás principales Caciques y Señores dijeron á Cortés que no reparase en cosa alguna, sino que eje- cutase su intento y que absolutamente hiciese lo que le pare- ciese y le estuviese bien, porque ellos estaban determinados de creer en un Dios y en Santa María su Santísima Madre, y guar- dar sus mandamientos sagrados y divinos preceptos, y que des- de luego daban por ninguna su ley de idolatría y engaño en que vivían y habían vivido, y que en esta ley nueva tan santísima querían vivir para siempre jamás, é que desde luego pedían el agua del bautismo é que * querían ser bautizados*, é que pa- ra que fuese notorio á todas sus gentes se pusiese luego por obra, que en ello no oviese dilación, pues que el tiempo no daba lu- gar á ello.
Visto por Cortés cuan bien se acudía á lo que él tanto desea- ba, no podía estar de gozo, dando inmensas gracias á Nuestro Señor por tan grandes y señalados beneficios y mercedes como le hacía, porque este fué el principal fundamento de su venida y el camino y principio de todo su bien, como lo fué, en esta vida *y para conseguir y alcanzar la gloria y