Quieren decir los Otompanecas y dar por descargo, que esta gente de guerra que allí salió ai encuentro de los españoles, no fué de intento pensado, ni de refresco á matallos, sino que aca- so se celebraban unas fiestas anuales que tenían de costumbre 1 En la lámina vigésíniasexta del Lienzo de Tlaxcalla se representa la ba- talla de Otumba. Aquí el autor dice que el combate tuvo lugar en los llanos de Aztaquemecan, inmediatos á Otumba; pero en la lámina vigésimaquinta del Lienzo se ve, que ahí no hubo batalla en forma, sino que los indios se li- mitaron á hostilizar la marcha de Cortés. La verdadera batalla tuvo lugar al día siguiente en las llanuras de Temalacatitlan, que se extendían adelante de Otumba; y en la citada lámina vigésimasexta se lee este nombre en caracteres góticos. En ella se ve á Cortés en el centro, de punta en blanco y á caballo, que da muerte con su lanza al jefe contrario. El nombre de este lugar es Pe- tzicatla, el cual además de estar escrito, se significa con su jeroglífico, que se compone de tres tallos de la hierba petzieatl.
El estandarte que *á dicho jefe quitó Cortés era el del ejército mexica, en efec- to de oro y muy rica plumería; era el Quetzalteopamitt, que aquí el autor llama Tlahuizuntlazopilli. Pero no es cierto que lo diese á Maxixcatzin, pues en la lámina vigésimanovena del Lienzo lo presenta, ya en Tlaxcalla, á Xicoten- catl. En esta lámina se ve claramente la forma del estandarte, que era un sol de oro rodeado de riquísimas plumas de quetzal, el cual estaba montado en un aparato de madera, á propósito para llevarlo en una asta ó á la espalda del jefe.
2 Aquí falta algo para el sentido del período, como por ejemplo: quedaron derrotados los indios, ó se acabó la batalla.