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nydus/Historia de TlaxcalaPublic
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Capitulo Vi.

que para llevar el fardaje; y como se vió sin caballo que fuese de provecho, hizo ensillar este arriero, en el cual fué Dios Nuestro Señor servido que hiciera tantas hazañas, que pa- rece cosa increíble cómo después salió tal y tan bueno que por este caballo se le atribuyó toda la victoria, pues que estando fla- co y cansado como lo estaba, á coces, tocados y manotadas hacía tanto daño á los contrarios que no osaban acercarse á él. De este caballo arriero se sirvió en la conquista de México y en la última guerra que se dió se lo mataron, cuando Olea le dió el suyo como atrás dejamos tratado.

Pasados deste trance prolijo y peligroso, y otros grandes acae- cimientos de fortuna, se fueron los nuestros por los llanos de Apam, Temalacatillan y Almoloyan, siempre peleando y resis- tiendo á los enemigos que á cada paso, en cada lugar y pueblo de los Aculhuacanenses salían de refresco á combatirse con los nuestros, hasta que llegaron á Hueyotlipan, lugar sujeto áTlax- calla, á donde los nuestros fueron acogidos y recibidos con mu- cho aplauso y regalo, como si fuera dentro de su patria y tierra natural, donde se les dio todo lo necesario. 1 1 Este recibimiento está representado en la lámina vigésimoctava del Lien- zo de Tlaxcalla: en ella Maxixcatzin, con un gran acompañamiento de nobles tlaxcaltecas presenta á Cortés un ramo de rosas, en señal de bienvenida.

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