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nydus/Historia de TlaxcalaPublic
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Capitulo VIII.

de los matadores; aunque se pasaba por muchas cosas destas, por la razón que dejamos referida*. También acaecían otras muchas muertes que se pasaba por ello, y otras de que no se tenía no- ticia entera, que el tiempo y el descuido de nuestros españoles las han consumido y puesto en eterno olvido. Acuérdome en este lugar que en la Ciudad de México, catorce años después de conquistada toda la tierra y pacificada por Cortés, yendo con otros muchachos hijos de españoles por los barrios de los na- turales, nos corrieron unos indios embijados; de seis ó siete que íbamos nos cogieron un compañero y se lo llevaron, que nunca más pudo saberse de él; y sin este que nos llevaron á ojos vis- tas, hurtaban los que podían para comérselos ó tornarlos indios.

Dejando esto aparte, que era lo de menos, los españoles que caminaban á solas para ir á los pueblos y á otras provincias, los mataban y consumían secretamente, sin poderse saber de ellos;

hasta que se puso remedio, y mandó en toda la tierra á los Caci- ques y reynos, que tuviesen cuenta con los españoles que cami- naban para pasar á otros pueblos, que en aquella sazón los llamaban cristianos, porque también lo eran ellos; y que de allí en adelante no los llamasen cristianos, sino que los llamasen españoles ó Castittecas, que tanto quiere decir como Castellanos:

aunque con todo esto el día de hoy los llaman cristianos: y con este orden, como está dicho, dende allí en adelante ya se tuvo muy gran cuenta y cuidado de nuestros españoles, * y daban cuenta los naturales de ellos * á donde quiera que iban, entre- gándolos al pueblo donde llegaban, y traían razón adonde que- daban, trayéndolos retratados de la edad que eran, si iban á pie ó á caballo, sus vestidos y ropaje que llevaban, de qué color eran y manera de su traje. Dende entonces faltaban ya muy pocos ó casi ningunos, si no eran los que salían de México á Guatema- la, Chiapas, Honduras, Nicaragua, y tierras remotas que aún es- taban en guerra y por pacificar CAPITULO IX.

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