continuación se relata, pueden verse en el opúsculo que Fray Toribio Motolinía, uno de los doce prime- ros misioneros franciscanos, escribió con el título de Vida de tres niños tlaxcal- tecas y los martirios que padecieron por la Fe de Cristo. Imprimióse á princi- pios del siglo XVII, traducido al mexicano por Fray Juan Bautista, y vuelto á traducir de éste al castellano en 1856 en la colección intitulada Documentos para la Historia de México, tercera serie en folio.—R.
no usaban los naturales dagas ni puñales, ni cuchillos para con ellos darle puñaladas al que querían matar, dábanle de porra- zos que era su costumbre antigua, y ansí tenían para este efecto unas porras de palo pesado ó Macanas, y con ellas aporreaban;
por manera que á este niño, habiéndole aporreado y dado en la cabeza muchos golpes, y teniéndola hecha pedazos y magulla- da, nunca perdía el sentido para encomendarse á Dios, y clamando á grandes voces decía que aquello que le hacían fuese por amor de Dios, y que no se le daba nada que lo matasen, que daba su vida por bien empleada, con tal que ellos se bau- tizasen y creyesen en Dios, que aunque él muriese y perdiese mil vidas que no les había dejar de decir que se bautizasen, convirtiesen á Dios y dejasen de ser idólatras, que no por temor ni miedo de perder la vida había de dejar de dediles la verdad y de cómo vivían engañados de sus ídolos; y desta suerte murió hecho pedazos * como tenemos referido , siendo de su propio natural. Y aunque en todo el tiempo que lo esta- ban matando les estuvo predicando y reprendiendo, que fué to- da la noche hasta el día siguiente; y sus compañeros que esta- ban escondidos, visto que no podían dejar de padecer otro tanto, le dejaron y se fueron huyendo, y se tornaron á Tepeyacac, donde dieron cuenta á los frailes de lo que les había pasado, y cómo los Tepalcanecas habían muerto á uno de sus hijos, de que recibieron gran pena. Mas como en aquellos días no se eje- cutaba la justicia ni había castigo en los excesos, por no alte- rar á los naturales, se quedó esta crueldad sin castigo. Destos casos * sucedían en diversas partes desta tierra, aunque algunos quieren decir que fueron castigados *y hecha justicia