pocos días los religiosos echaron menos á su Cristóbal, que no solía faltar tanto tiempo. Procuraron luego saber de él y buscalle con gran diligencia, que luego sospecha- ron lo que podría ser; y como no apareciese, al cabo de muchos días, por indicios y sospechas, se vino á sacar de rastro cómo su padre D. Cristóbal lo había muerto á él y á su madre; y luego HISTORIA DE TLAXOALA. 247 por confesión suya súpose cómo los había muerto, cómo y de que manera y la razón que para ello tuvo, y de cómo los tenía enterrados á los dos en su recámara. Ansí por esto, como por otros negocios, fué justiciado el dicho D. Cristóbal Axotecatl, el cual fué bautizado y murió cristiano. Sentenciólo á muerte D.
Martín de Calahorra, que conoció de la causa, y lo mandó ahor- car por mandado de Cortés: y visto todo por los religiosos de aquellos tiempos, hicieron desenterrar los huesos de Cristoba- lito y los de su madre, y los llevaron al monasterio de Tlaxca- 11a, donde el día de hoy los han de tener guardados, que pia- dosamente se puede creer que fueron mártires madre é hijo. 1 Lo mismo acaeció en el pueblo llamado Santiago Tecalco, y por lo mal sonante del vocablo se llama el día de hoy Santiago Tecalpan: otros le llaman Teealli, pueblo que tienen en enco- mienda los sucesores de D. Francisco de Orduña á quien fué en- comendado; que yendo por toda aquella comarca ciertos reli- giosos que salieron de Tlaxcalla á predicar, llevaban consigo unos niños que tenían doctrinados, á que buscasen y descubrie- sen ídolos, y algunos idólatras que siempre se estaban endure- cidos y en no quererse convertir á la fe de Jesucristo; y como fuesen tan perseguidos de los muchachos, una noche los Caci- ques de aquel pueblo los convidaron á cenar á tres de ellos, y aquella propia noche procuraron matallos; mas fué sentido por los niños, por algunos avisos que tenían de otros indios, que tam- bién por inspiración divina dos de ellos se pusieron en huida, se escondieron y escaparon de entre sus manos: al uno de ellos que alcanzaron lo mataron aquella noche, siendo de edad de quin- ce años y era natural de Tlaxcalla; y como en aquellos tiempos 1 Los pormenores de este trágico suceso y del que á