de usurpar la fama y gloria del valeroso Cortés que con tanta feli- cidad había ganado, eternizando su fama, queriéndole obscure- cer y aniquilar sus valerosos hechos y tan heroicas proezas, como lo habían intentado sus émulos y contrarios, escribiendo contra él al Emperador y á su Real Consejo. Visto por Corteólos perniciosos humores congelados de maliciosos intentos * que- rían muy malos desopilar 1 si sobrepujasen y viniesen á predo- minar su buen celo y sincero propósito , determinó irse á los Reynos de Castilla y salirse de entre las llamas de tan encen- dido fuego, y * dando de mano á los apostemados propósitos * dejó la tierra por muchas causas y razones que á ello lo movie- ron: la primera y más principal fué buscar la triaca de su reme- dio y resistir la venenosa ponzoña de sus contradictores, cuyo intento era ponelle en mal con el Emperador, y que no le des- quiciaran de * la buena opinión que tenía y había ganado de sus heroicos hechas y * la buena suerte y dicha que Dios le había dado, y porque su causa no pereciese por ausente, y éste le pa- reció el más acertado acuerdo de cuantos podía imaginar, que era ir personalmente á los pies de su Rey Señor, y dalle la obe- diencia como á su Señor supremo, y ofrecelle el servicio que le había hecho en ganalle esta tierra del Nuevo Mundo * que tan valerosamente había ganado en su Real nombre , como leal y obedientísimo vasallo suyo, y haciendo ausencia de sus ene-
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Capitulo VIII.
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