forma semejante al ídolo que allí se adoraba. Así en el monte de Ameca colocaron un Santo Entierro, pues Mixcoatl se representaba como un hombre acostado ó metido en el agua, cual si fuera á tomar un baño, con un disco, el del sol, en las dos ma- nos. (Véase en el Museo, el Kinich Kakmó de Yucatán, conocido por Chac y le prometió enviar socorro como se lo pedía. Visto también por el Rey de los Mexicanos y Tecpanecas, lo que entre los Chichi- mecas trataban los de Huexotzinco, envió á dar aviso de ello á los Ghichimecas, diciéndoles por sus embajadores de esta manera:
" Avosotros los poseedores de la alta cumbre de Tlaxcalla, sabed que somos mensajeros y embajadores del muy gran Señor vues- tro sobrino y pariente, aquel que señorea y tiene en guarda las aguas de la gran laguna de Tenochtitlan: el llamado Matlali- Mol, y el Camaxtli de Tlaxcala; y el Mixcoatl de la antigua casa de Barron en Tacubaya).
Esto nos manifiesta otro hecho histórico importante: las tribus mecas habían aceptado por deidad principal al dios del fuego. Los amecas lo llevaron á la Península maya, y fué el Kinich Kakmó, que tuvo culto privilegiado en Iza- mal y en Chichen. Kepetimos que en el Códex Zumárraga (capítulo I) se di- ce que los de Huexotzinco y Tlaxcalla tenían por dios principal á Camaxtli. En el capítulo X de la misma obra se refiere, que los de Xochimilco sacaron su dios que decían Quelaztli, el cual era el venado de Mixcoatl: en efecto, la pierna de este venado da la significación de fuego tletl, en el jeroglífico de Tle- huexolotzin, en la lámina 18 bis del Lienzo de Tlaxcala. También llama la atención, que á veces en el jeroglífico de Cholollan se pone una pierna de ve- nado. Agerga el Códex, que los tepanecas traían por dios á Ocotecuhtli, que es el fuego: este nombre significa el señor ó dios del ocote, y el ocote es el ár- bol resinoso que servía á los mexicanos para hacer el fuego y alumbrarse con sus llamas. Finalmente dice, que salió Atitlalahuaca, y su dios era Amimitli, que era una vara de Mixcoatl, al cual adoraban por dios, y por su memoria te- nían aquella vara.