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nydus/Historia de TlaxcalaPublic
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Capitulo Vi.

tiempo lo había hecho ansí, é que agora más que nunca lo habían menester, pues los suyos propios habían conspirado y rebeládose contra ellos, lo cual pedían con grandes lloros y gemidos, ayunos y sacrificios que le hacían. Fuéles respondido por el mismo demonio que no temiesen, y les fué revelado que usasen de una superstición ó encantamiento, el cual luego se hizo en esta forma. Puestos en esta diabólica oración, buscaron una doncella muy hermosa que tenía la una teta grande mayor que la otra, la cual trajeron al templo de Camaxtli y la dieron á beber un bebedizo medici- nal, que tomado provocó que la teta tuviese leche, la cual le ex- trajeron y no salió de ella más de una gota, la cual pusieron en un vaso que llamaban vaso de Dios, que tenía la hechura si- guiente. El asiento era redondo y ancho y en medio un remate redondo á manera de botón en lo alto, que era la copa del vaso á manera de un cáliz que tenía el altor de un codo, de madera muy preciada, negro de color de ébano, aunque otros dicen que era de piedra negra muy sutilmente labrada de color de azaba- che, que la hay en esta tierra y la llaman los naturales leotetl^ que quiere decir piedra de Dios. Sacada esta leche y puesta en el vaso, y las cañas de carrizo, y las arponadas lengüetas y var- dascas con los nervios de venados, todo junto en el altar y ta- bernáculo de Camaxtli, lo cubrieron de rama laurel, y hallándose en este estado su sacrificio y diabólica superstición, le ofrecie- ron papel cortado, espinas, abrojos y Picietl que es una yerba que parece beleño. En aquella época, los Chichimecas no se sacaban sangre, ni se sacrificaban las carnes, solamente ofre- cían papel blanco cortado, perfumes oloríficos, codornices, cu- lebras y conejos que mataban y sacrificaban ante su ídolo Ca- maxtli. Ansí mismo le ofrecían abrojos y Picietl.

Habiendo puesto los Chichimecas esta superstición por obra, los sacerdotes del templo, y el mayor de ellos que le llamaban Achcauhtli Teopixque Tlamacazcuachcauhtli, comenzaba á orar é incensar con grandes perfumes ante el tabernáculo de Camax- ili, y allí, donde estaba el vaso de leche, que había destilado de la mujer doncella, comenzando desde la mañana, á medio día, á puestas del sol y á media noche,

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