altas que se llaman Hualcaltzinco Quauhtlipac, 2 que no llegaron al socorro; y colocados en este puesto y extremo los Ghichimecas, cercados de tantos enemigos, y con gran riesgo de perderse, otro día siguiente que había de ser el combate postrero y final de toda la guerra, los sacerdotes y el mayor del templo de Camaxtli fueron al sacrificio comenzan- do á hacer sus ofrendas y á perfumar á su oráculo con los in- ciensos y sacrificios acostumbrados y diabólicas supersticiones, y acabado esto, no sin gran turbación, llegaron á ver sus he- 1 Debemos observar, que ni en las crónicas texcucanas ni en las mexicas, consta el auxilio de los texcucanos en la primera guerra, y la presencia de los mexicanos en la segunda: tampoco constan estos hechos en los anales jeroglí- ficos. Además, parece que el autor divide en dos una sola guerra, pues á am- bas les da la misma fecha nueve tecpatl, 1384. Yo me explico esos sucesos de la siguiente manera. Expulsados los teochichimecas el año de 1350, tomaron el camino de la sierra que después se ha llamado Monte de Kíb Frío, y en ella estuvieron merodeando, hasta que invadieron y ocuparon por la fuerza los te- rritorios de Tepeticpac y Texcalla. De ellos, en 1380, hizo Culhuatecuhtli el señorío de Texcalticpac. Las hordas salvajes vencedoras, quisieron continuar sus conquistas y sus depredaciones; y entonces los otomíes expulsados, los no- noalcas de la llanura, y las ciudades vecinas de Oholollan y Huexotzinco, se alzaron en armas contra los invasores. Estos rechazaron el ataque; pero no de- bemos creer que la victoria fué tan completa como la cuenta Muñoz Camargo, pues no se apoderaron de aquellas ciudades: más bien parece que la campaña concluyó por un tratado de paz, pues quedaron fijos y determinados desde en- tonces los límites de Texcalticpac.
2 Tlamacazcatzinco; manuscrito de Panes.—La designación de este manus- crito es incompleta, y la del otro defectiva y defectuosa, según la que se encuen- tra en Torquemada, que da á esta sierra el nombre Tlamacazcatzinco Cuauh- ticpac.—K.
chizos y supersticiosos encantamientos, y hallaron que estaban todas las flechas formadas y en su perfección acabadas, y el vaso de la venenosa