2 Al fuego lo llamaban Huehueteotl, que no significa dios de la senectud, sino dios viejo, para significar que había sido uno de los primeros dioses. El fuego y el sol que lo produce, se confundían; y así vemos en la figura central déla Piedra del sol, á éste con una máscara de viejo, en la cual están bien mar- cadas las arrugas.
3 El sol y la luna como Cipactli y Oxomoco, es decir, en su representación del día y de la noche, aparecen en los jeroglíficos en el acto de la procreación, ó sea el omeycualiztli. Notable es en esto, la figura simbólica del relieve de Tuxpan, en la cual ya podemos distinguir, sin duda alguna, al sol por la más- leproso ó muy buboso, de modo que no se podía rodear ni pa- recer ante gentes; y visto por los demás dioses tan gran lástima, mandaron fabricar un horno de mucha grandeza, á manera de horno de cal, y haciendo una muy gran foguera en él, le echa- ron dentro, é que estando ansí ardiendo, entendiendo que se quemara y consumiera ó se purificara más que los dioses, ovie- ron con él tanta piedad y virtud, que le convirtieron en luz y le llamaron sol. 1 Al cuarto día le hicieron mover y andar y ha* cer su curso como lo hace Naullin 2 que quiere decir Naollin, cuarto movimiento, porque al cuarto día comenzó á andar y moverse; y este principio dicen que tuvo el sol, y ansí le tuvie- ron por dios y Señor del día, y á la luna por diosa de la noche:
y á estos dos planetas dicen que obedecían las estrellas.
Tenían ansimismo este engaño, cuando el sol y la luna eclip- saban, que reñían y peleaban, y lo tenían por grande agüero y mala señal, á cuya causa en estos tiempos hacían grandes sa- crificios, y daban grandes gritos y voces y lloros, porque enten- dían que se llegaba el fin del mundo, y sacrificaban al demonio hombres bermejos si se eclipsaba el sol, y si la luna, sacrificaban hombres blancos y mujeres blancas, las que llamaban adi- vinas, las que no veían de blancas, y ansí délos muy bermejos, retintos.