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nydus/Historia de TlaxcalaPublic
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Capitulo Xvii.

iguales y Supremos Señores de mayor á menor, y en esto gran primor y pulicia en su modo. Eran muy oradores, y había entre ellos personas hábiles y de gran memoria. En sus razonamien- tos estaban asentados en cuclillas, y sin asentarse en el suelo y sin mirar, ni alzar los ojos al Señor, ni escupir ni hacer me- neos, y sin mirar á la cara: al despedirse levantaba (el orador)

bajando su cabeza y retirándose hacia atrás sin volver las es- paldas, con mucha modestia. En todo el demonio hablaba con estas gentes en oráculos y fantasmas, y en estos lugares les ma- nifestaba muchas cosas.

El desmentirse unos á otros no lo tenían en nada, ni por pun- to de honra, ni lo recibían por afrenta. Esta nación es muy va- nagloriosa y muy celosa de sus mujeres, que por el caso sema- tan muchos, y las mujeres muy más celosas que los hombres:

es gente cobarde á solas, pusilánime y cruel, y acompañada con los españoles son demonios, atrevidos y osados. Es la mayor parte della simplísima, muy recia, carecen de razón y de honra, según nuestro modo, tienen los términos de su honra por otro modo muy apartado del nuestro: no tienen por afrenta el em- beodarse ni comer por las calles, aunque ya van entrando en pulicia de razón, y van tomando grandemente costumbres y buenos usos que les parecen muy bien. En su antigüedad se trataba mucha verdad, mayormente á sus Señores, y mucha más entre los principales; guardábanse las palabras unos á otros, y no la quebrantaban so pena de la vida, aunque agora con la libertad son grandes mentirosos y tramposos, aunque hay de todo, que muchos de ellos que son mercaderes tratan verdad y son de muy gran crédito, y como atrás decimos, han tomado mucho de nosotros. Tenían por afrenta vender casas ó arren- darlas, ó pedir prestado, lo cual en su antigüedad no se usaba, ni se debían unos á otros cosa alguna. Sus promesas y postu- ras 1 las cumplían luego y no faltaban.

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