llamamiento general en algunos montes conocidos para un día señalado, y reúnen muchedumbre de gentes para cazar: llevan muchos arcos, flechas, redes y otros instrumentos de caza, para lo cual se juntaban dos ó tres mil indios, é iban por su orden echando sus redes y cercos hasta que topaban con la caza de venados ó jabalíes ú otro cualquier género de animal indoméstico, y alcanzado con gran ceremonia y solemnidad le sacaban el corazón, luego la panza, y si en ella le hallaban yer- bas verdes ó algún grano de maíz ó frijol nacido dentro del bu- che, porque el demonio siempre lo procuraba para hacerse ado- rar de estas gentes por estas apariencias, decían que aquel año había de ser abundantísimo de panes, é que no habría hambre:
si le hallaban el vientre con yerbas secas, decían que era señal de mal año y de hambre, y se volvían tristes y sin ningún con- tento. Si era de yerbas verdes hacían grande alegría, y bailes y otros regocijos, y de esta manera prosiguen sus cazas gene- rales, y tienen todavía estas costumbres de supersticiones que aún no se les acaba de desarraigar.
Tornando á tratar del demonio y de la manera que lo veían, no lo veían visiblemente sino por voz, ó porque en algún orácu- lo respondía Algunos le veían transformado en león ó tigre, ó en otro cuerpo fantástico. Era tan conocido entre estos miserables, que luego sabían cuando hablaba con ellos. Ansimismo conocíanle porque se mostraba en cuerpo fantástico, y sin tener sombras, y sin chocozuelas en las coyunturas, y sin cejas y sin pestañas, los ojos redondos y sin niñas ó niñetas, y sin blancos: todas estas señales tenían para conocerle aquellos á quienes se revelaba, mostraba y aparecía.
Trataremos ahora de una hermafrodita que tuvo dos sexos, y lo que de este caso acaeció fué, que como los Caciques tenían muchas mujeres, aficionóse un hijo de Xicotencatl de una mo- zuela de bajos padres, que le pareció bien, la cual pidió se la die- sen *sus padres * por mujer, que ansí se acostumbraba, aunque fuesen para sus mancebas; la cual fué traída,