cuidado é imaginación de lo que podría significar tan extraña novedad, procuraban saber por adivinos y encantadores qué podría significar una señal tan ex- traña en e] mundo jamás vista ni oída. Háse de considerar que diez años antes de la venida de los españoles, comenzaron á verse estas señales, mas la cuenta que dicen de diez casas 1 fué el año de 1516, tres años antes que los españoles llegasen á esta tierra.
El segundo prodigio, señal, agüero ó abusión que los naturales de México tuvieron, fué que el templo del demonio se abrasó y quemó, el cual le llamaban templo de Huitzilopuchtli, sin que persona alguna le pegase fuego, que estaba en el barrio de Tlal- cateco. Fué tan grande este incendio y tan repentino, que se salían por las puertas de dicho templo llamaradas de fuego que parecía llegaban al cielo, y en un instante se abrasó y ardió todo, sin poderse remediar cosa alguna * quedó deshecho *, lo cual, cuando esto acaeció, no fué sin gran alboroto y alterna gritería, llamando y diciendo las gentes "¡Ea Mexicanos! venid á gran prisa y con presteza con cántaros de agua á apagar el fuego," y ansí las más gentes que pudieron acudir al socorro vi- nieron, y cuando se acercaban á echar el agua y querer apagar de los símbolos crónicos según diee Gama que lo hacían los Toltecas, los Tetz- cucanos y los de Teotihuacan, pues en ninguno de ellos podía concurrir el sím- bolo Calli con el número doce. Esta concurrencia solamente se encuentra en la computación mexicana. El P. Sahagún menciona también el año de doce Casas, cuya circunstancia, unida á la observación que se verá en las notas si- guientes, persuaden que el error está en la correspondencia que se le da con el año vulgar, debiendo ser el de 1517.—E.
1 Aquí debe leerse doce Casas para que baya congruencia con la fecha antes anotada, pues de otra manera sería preciso retroceder hasta el año 1489, que fué señalado en el símbolo de diez Casas.—E.
el fuego, que á esto llegó multitud de gentes, entonces se en- cendía más la llama con gran fuerza, y ansí, sin ningún reme- dio, se acabó de quemar todo.