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nydus/Historia de TlaxcalaPublic
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Capitulo Ii.

Solían llevar á las guerras muchas riquezas de joyas de oro y plumería muy preciada y muy ricos atavíos: 1 según su modo, peleaban por sus escuadrones apesgados, 2 y no por la orden nuestra; salía una cuadrilla de un puesto, contra otro que salía el contrario, en medio del campo; de suerte que se encontra- ban uno contra otro con el mayor furor é ímpetu que podían, llevando de encuentro el batallón que menos fuerte era: y an- sí como unos y los otros bandos conocían la flaqueza de los su- yos, salía otro escuadrón de refresco al socorro, contra los que más podían, hasta que los hacían retraer; y de este modo sobre- salían otros escuadrones de nuevo 3 hasta que se trababa gran batalla, aunque siempre había gente de socorro de todas par- tes, según la orden de los generales y más astutos capitanes en la guerra: hasta que conocidamente iba la guerra de tropel ven- cida ó desbaratada, y conocidamente se veía el vencimiento, porque á este tiempo se conocía la ventaja de alguna de las partes; y cuando este rompimiento había, unas veces iban tras los unos y otras tras los otros, hasta que se iba ganando tierra;

1 A pocos autores han maltratado tanto los copistas como á Muñoz Camar- go. Este pasaje dice en la impresión de 1871: solían llevar á las guerras mu- cha riqueza de joyas de oro y de pedrería de mucho precio y muchos atavíos, según su modo. Peleaban sus escuadrones á pelotones y sin orden, encontrán- dose una cuadrilla contra otra con el mayor furor é ímpetu, llevándose del encuentro á los menos fuertes; y así conociéndose unos y otros la flaqueza de los suyos, salía otro escuadrón de refresco á el socorro contra los que más po- dían hasta que los hacían retraer; y de este modo iban saliendo escuadrones de nuevo, hasta que se trababa la batalla general, aunque siempre quedaba gente de socorro de todas partes, según el orden de los generales y más astutos capi- tanes, hasta que por una parte ú otra era el vencimiento, siguiendo el vence- dor á el enemigo; gritando victoria é invocando á sus dioses, prendían y cau- tivaban los que podían, que era el principal despojo para sacrificarlo á sus ído- los, y luego comer sus carnes, teniendo por mayor hazaña prender que matar.

2 Es decir, pesados.

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