dioses, 1 que por ella se enten- 1 Marina no hablaba el castellano. Cortés hablaba en esta lengna con Agui.
lar, Aguilar en maya con Marina y Marina en mexicano eon los indios de, Tlaxcalla y el Anahuac.
día lo que querían y que se llamaba Malitzin, porque como fué bautizada la llamaron Marina; y finalmente sobre este argumen- to de si eran dioses ú hombres no se sabían determinar, porque si fuesen dioses, decían ellos, no derribaran nuestros oráculos, ni maltrataran á nuestros dioses, porque fueran sus hermanos, y pues que los maltratan y derriban no deben de ser dioses, sino gentes bestiales y bárbaras, é pues que ansí ofenden á nues- tros ídolos ellos les darán el pago. Estas y otras razones y co- sas trataban como hombres sin sentido, y por otra parte enten- dían que eran dioses, porque venían en animales muy extraños y jamás vistos ni oídos en el mundo: y como veían á las gentes y las comunicaban por intercesión de Marina, llamaban á los ca- ballos venados, que en la lengua mexicana se llaman Mazatle y todo género de bestias llaman venado; también llamaban al caballo Tlacoxolotl 1 por llamarse ansí la Danta, que las hay en esta parte.
Llegados á México con el retorno las espías que habían man- dado, refiriendo lo que habían visto, y dado noticia de todo, conocieron por sus conjeturas que al fin eran hombres pues enfermaban, usaban del comer y beber y dormir, y hacían otras cosas de hombres; pero admirábanse mucho de que no trajesen mujeres sino aquella Marina, 2 que aquello no podía ser sino que fuese por arte y ordenación de los dioses ¿que cómo sabía su 1 Tlacaxolotl, manuscrito de Panes. Ni la una ni la otra voz se encuentran en el vocabulario de Molina para denotar al caballo, y tanto él como los otros vocabularios conservan la propia voz castellana, formando con ella voces hí- bridas; tales como caballo mecatl, caballo paii, etc., para expresar las ideas de cabestro y albéitar, En la traducción francesa se lee Tlacaxolotl, y ésta parece la más propia, conforme á las reglas del arte;