CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
nydus/Historia de TlaxcalaPublic
Page 202 of 317
Table of Contents

Capitulo Iii.

señal de gobierno, que han de ser zancudos, y que han detraer armas muy * fuertes y * más fuertes que nuestros arcos (por la ballesta que ansí la llamaban) que no las podemos enarcar, y con espadas de delicados filos; que nuestras armas (comparadas)

con éstas no son muy tenidas ni estimadas en nada; estos son y estos nos vienen á buscar, y no son otros. ¿En qué mejor tiempo que éste pueden venir, que llevamos de vencida la pro- vincia de Huexotzinco, que los tenemos arrinconados en las haldas de la Sierra Nevada, y desde allí están pidiendo socorro á Moctheuzoma? No curemos de más venganza. Estos dioses ú hombres, veamos lo que pretenden y quieren, porque las pala- bras con que nos saludan son de mucha amistad, y bien deben de saber nuestros trabajos y continuas guerras, pues nos lo en- vían á decir. Con esto los mensajeros se volvieron á Cortés, y en el inter los sacrificios de sus dioses infernales, ritos y supers- ticiones, no cesaban con más fervor y cuidado.

Ya en este tiempo los dioses mudos se caían de sus lugares:

temblores de tierra y cometas del cielo que corrían de una parte á otra por los aires: los grandes lloros y llantos de niños y mujeres, de gran temor y espanto, de que el mundo perecía y se acababa, quejno hay lengua ni pluma que lo pueda ponderar y encarecer: y como Cortés no hacía sino marchar, llegó á los confines y términos de esta provincia con su gente buena y ca- tólica compañía, donde fué recibido con algazara, escaramuzas y gran aspereza de guerra, donde mataron un español y dos ca- ballos como atrás dejamos declarado, por los indios Otomís de Texohuatzinco, 1 guardaraya y fronteros que guardaban aquella frontera; 2 mas sabido por los Tlaxcaltecas, les fueron mandados 1 Tecoatzinco.

2 El autor pasa en silencio los rudos combates que precedieron, y la animo- sa resistencia que los Tlaxcaltecas opusieron á la invasión española, borrando así la página más honrosa de su historia. Ese silencio

202