Xicotencatl; y Cortés llegó á verse encerrado con el suyo y en grande apuro, en lo alto de un cerro en donde estableció su campamento. Su resistencia por varios días, y las continuas embajadas con pro- mesas de amistad, que enviaba á Tlaxcalla, produjeron al fin la paz y alianza con él.
2 Antes ha dicho el autor, que Tecoac era la frontera de Tlaxcalla, y en otro rumbo lo era Hueyotlipan. De manera que antiguamente no le pertenecía el actual distrito de Tlaxco, y los señoríos de Tizatlan y Quiahuiztlan solamente llegaban á los puntos citados. Podemos pues decir, que la Señoría de Tlaxca- lla tenía de extensión poco más de la mitad que el actual Estado. Si á esto agre- gamos que muchos de sus habitantes eran cazadores, y que los pueblos caza- dores ocupan una extensión muy grande relativamente á su número, no se El primer recibimiento se les hizo en Tzompanzingo, 1 lugar muy principal de Tlaxcalla, y allí fué recibido (Cortés) de los principales en aquel pueblo: de allí pasaron los nuestros á otro lugar muy grande que llamaban Atliquitlan, de aquí salieron otros Tecuhtlis y Pyles de muy gran valor y estima donde salió PiltecuhÜi acompañado de gran muchedumbre de gente, y de es- te lugar bajaron á Tizatlan que es el lugar de la cabecera de Xicotencatl: aquí en este lugar y casas de Xicotencatl, por ser muy viejo, no salió de su casa más que hasta un patio donde había unas gradas de poca bajada: aquí estuvieron todos los demás Señores de las cabeceras que eran Maxixcatzin, Citlalpopoca- tzin, Tlehuexolotzin y demás Señores al respecto, para hacer tan solemnísimo recibimiento.
Llegados los nuestros y puestos en ordenanza á donde de- bían ser recibidos, llegó Xicotencatl á abrazar á Hernando Cor- tés y hacelle la salva como en efecto lo hizo; mas Cortés como hombre sagáz y astuto y no en ningún caso descuidado, ansi- puede comprender que salieran más de cien mil hombres á recibir á Cortés. Po- demos utilizar otro dato, para esclarecer este punto. En la organización de nuestros antiguos pueblos, todos los hombres útiles eran guerreros. Debemos creer que los