ventaja que tenemos sóbrelos otros hombres, sólo es en ser cristianos, por servir como servimos á un solo Dios verdadero; y la diferencia que hay entre nosotros y vosotros es, que vosotros servís á las estatuas é ído- los semejanzas del demonio, y nosotros servimos á Dios que crió el cielo y la tierra como os lo tengo significado desde el principio de mi plática:" y con lo cual acabó el valeroso Capi- tán con semblante muy severo; y ansí quedaron y estuvieron los cuatro Señores de las cuatro cabeceras de la Señoría de Tlaxcalla absortos, admirados y suspensos de las cosas que el buen Capitán les había dicho y respondido.
Habiendo estado muy atentos á todo, é habiendo oído tan blandas y amorosas palabras, tan vivas y de tan grande efica- cia que les penetraba los corazones, infundiendo en ellos mila- grosamente la gracia el Espíritu Santo, y estando llenos de esta plenitud, respondieron muy tiernamente y lagrimosos á estas y tan profundas palabras, diciendo de esta manera: ¡Oh valeroso Capitán y más que hombre! verdaderamente no podemos creer sino que sois hijo de los dioses y el más valiente y esforzado príncipe de la tierra y gran Señor de los hombres blancos y barbudos, y el más temido varón que hasta hoy hemos visto los nacidos, ni oído en el mundo: ¿cómo deshaces y tienes en poco con tan gran atrevimiento la deidad de nuestros dioses y suma alteza de aquellos que desde el cielo gobiernan la tierra? ¿Por ventura habláisnos por engaño y cautela, para que ignoremos que sois vosotros los que habéis bajado del cielo para remedio de los hombres que vivimos en la tierra? Declaraos ya con nos- otros, y no queráis que con torpe engaño caigamos en otros ma- yores errores; porque si ansí es como decís, que no hay más de un solo Dios, y que todos los demás son compuestos y fa- bricados por manos de hombres, y que no hablan ni se mueven, y que son estatuas sin sentido, ansí es verdad, te lo concedemos y confesamos; mas estos bultos y estatuas á quien servimos y adoramos son imágenes, figuras y modelos de los dioses que en la tierra fueron hombres, y por sus hechos heroicos y famosos subieron allá, donde viven en eterno descanso como agora vos- otros que sois como dioses, que quedando acá sus estatuas en- tre