la calle de Tlacupan (ó " Tacuba) donde ansimismo se mostró valerosamente una Señora llamada Ma~ 11 ría de Estrada, haciendo maravillosos y hazañeros hechos con una espada y " una rodela en las manos, peleando valerosamente con tanta furia y ánimo, '•que excedía al esfuerzo de cualquier varón, por esforzado y animoso quefue- il se, que á los propios nuestros ponía espanto, y ansimismo lo hizo la propia " el día de la memorable batalla de Otumba á caballo, con una lanza en la ma- " no, que era cosa increíble en ánimo varonil, digno por cierto de eterna fama " ó inmortal memoria."
Esta mujer fué casada con Pedro Sánchez Farfán: tuvo por repartimiento el pueblo de Tétela, que está á una parte del volcán. Casó segunda vez con Alonso Martínez, partidor; vivieron en la Ciudad de la Puebla de los Angeles hasta que acabaron.—E.
1 Parece fuera de duda que no hubo tal heroicidad, ni temeridad, y que Al- varado, aunque valiente como el que más, pagó en esa fatal noche un tributo á la humana debilidad. El descubrimiento de su proceso convence que no dió ese salto prodigioso, sino que pasó buenamente la ancha zanja por una viga.