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nydus/Historia de TlaxcalaPublic
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Capitulo Vi.

Veáse mi Nota cuarta al fin de los Procesos de Alvarado y Guzmán, impresos en esta ciudad en 1847.—E.

2 Esta frase da una idea absolutamente inexacta de la práctica religiosa á que se refiere. Los Mexicanos no manifestaban la adoración comiendo tierra.

Unicamente tocaban con el dedo el suelo, llevándolo luego á la boca. Este era un símbolo general de respeto que se tributaba, lo mismo á la divinidad que al rey y á las personas constituidas en alta dignidad. Igual acatamiento hacían á Cortés. Las nociones que da el autor son en extremo exageradas; así como admiración, ó cuando pedían á sus dioses con eficacia y deman- da muy encarecida, ansí como en este paso se postraron por el suelo y mordieron la tierra tomándola á puñadas, echándosela á la boca, arrancaron yerbas del campo ofreciéndolas á sus ído- los, alzando los ojos al cielo y diciendo de esta manera. 7 " ¡oh! dioses muy altos y poderosos, poseedores de los altos nue- ve cielos, hasta el más alto y supremo dellos, donde asiste aquel que es sobre todos vosotros * demás dioses, que le llamaban * Tloque Nahuaque, que quiere tanto decir, como si dijésemos aquel que todos le acompañan y es acompañado de todos los otros dioses, á vosotros nos encomendamos para que seáis en nues- tro socorro y ayuda, y no nos desamparéis en nuestros traba- jos, peligros y aprietos, pues tenéis poder y superioridad sobre todos los hombres. También invocamos ávos muy claro y res- plandeciente Sol Nauhollin * que quiere decir cuarto nombre *, 1 es de todo punto inverosímil que en esa fatal y congojosa noche obscura los in- dios repararan en el salto de Alvarado, pues que ellos á su vez se encontraban en idéntica situación que Bernal Díaz, y podían decir como él, "que en aquel " tiempo ningún soldado se paró á vello si saltaba poco ó mucho, que harto te- " nían en qué mirar y salvar sus vidas."—E.

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