cuanto se le pregunta da muy buena ra- zón y cuenta, y aunque está sordo cuenta grandes excelencias y cosas de la venida de Cortés y demás capitanes, y de sus no- tables hechos: tiénese por dichoso en haber sido bautizado y ser cristiano; llora el tiempo que fué idólatra, con arrepenti- miento del engaño en que vivía y vivieron sus antepasados. Lo mismo se cuenta de otro capitán muy señalado Antonio lema- zahuitzin, natural desta provincia, del pueblo de Hueyotlipan, al cual se atribuye haber librado á Cortés de un muy gran pe- ligro en que se vió, llevándolo asido y preso los Mexicanos para sacrificarlo á sus dioses, pues que andando en la pelea, cayó en una ciénega ó pantano, y estando encenegado le prendieron, llevándole asido para sacrificalle á sus ídolos. * También se dice que él estaba asogando ende agua 1 una india vieja mexicana 1 Así dice en el manuscrito de Panes, del cual se copió este pasaje entre as- teriscos, por parecer mutilado en el otro. Parece que lo que se quiso expresar en esas palabras discordantes es, que además del peligro que corría Cortés con las flechas y lanzas délos indios mexicanos, una india hacía esfuerzos para
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Capitulo Vi.
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