Señor que de hombres mortales.
Díjoles también que tenía guardada esta gente tan incógnita y apartada para ensalzamiento de su Santa Fe Católica; y aca- bada su plática, como tenemos referido, Hernando Cortés, le respondieron los cuatro Señores, cabeceras de las cuatro par- cialidades de la ciudad de Tlaxcalla. Ante todas cosas conce- dieron todo lo que les pidió, confirmando y ratificando su leal amistad, sin haber en contrario otra cosa; y ansí dándole todo lo necesario como les fué pedido, salieron número de gentes para Cempohuattan con capitanes prácticos de aquella tierra, y conocidos y ejercitados en guerras, para que con más recaudo se trujesen las municiones y cosas necesarias para la guerra de México, y ansí les fué encargado y entregado; todo lo cual tra- jeron con gran recaudo, haciendo en esto uno de los más loa- bles servicios que los Tlaxcaltecas hicieron á la Real Corona de Castilla y á Hernando Cortés en su nombre. 1 1 La conducción de estos pertrechos de guerra y de los cañones por los tlax- caltecas está representada en la lámina trigésima del Lienzo de Tlaxcalla.