y trompetas de palo y otros instrumentos de guerra sonoros, con grande estruendo y iuido, acom- pañado de aquella inmensa gritería, que el coraje y cólera les causaba: coma y trompetas de palos y otros instrumentos de guerra sonoros, con grande estruendo y ruido, acompañado de aquella inmen- sa gritería que el coraje les causaba, que como rabiosos perros arremetían á sus contrarios, los unos por vencer, y los otros por defenderse y resistir á sus enemigos: unos contra otros pug- naban con el mayor ímpetu porfiado que podían, y con el arre- batado furor que su pasión les encendía, se incitaban. Allí las piedras duras con las tejidas hondas desprendidas, que con tem- pestuoso estruendo ofendían, y con sus duros golpes por los aires se despedazaban y deshacían de los encuentros que se da- ban; allí el torbellino de las saetas y varas tostadas que se arro- jaban, los brazos desnudos, y diversos 1 que el claro día obscu- recían, que el diáfano aire espesaban entretegiéndose unas con otras, que los rayos del sol impedían con su velocidad y furia brava, que el campo belicosísimo asombraban según la muchedumbre de tiros y saetas que por los aires volaban con increí- ble ímpetu y espesura; pues el daño y ofensa que de la una y otra parte se hacían, la sangre derramada de los miserables cuerpos muertos
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Capitulo Vi.
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