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nydus/Historia de TlaxcalaPublic
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Capitulo Vi.

y heridos que por los cerros y collados corría como avenidas de agua llovida, puede ser comparada, que por imposible caso se puede poder contallo.

Ya en este tiempo y en la mayor furia del combate, el sacer- rabiosos perros acometían á sus contrarios, los unos por vencer, y los otros poi defender y resistir contra sus enemigos; los unos y los otros peleaban con unos ímpetus y furor, que su pasión les encendía y incitaba allí, las pedrerías duras con las texidas hondas despedidas, que con tan tempestuoso estruendo ofen- dían con sus golpes por los aires, se despedazaban y deshacían de los encuentros que se daban: allí el torbellino de las saetas y varastos todos que se arrojaban, los brazos desnudos, que el claro día oscurecían con espesas polvaredas, que el diáfano y cristalino aire espesaban, entrecogiéndose unas con otras, que los ra- yos del sol impedían con su velocidad y furia brava, que el campo belicosísimo asombraban según la muchedumbre de tiros y saetas que por los aires volaban con increíble ímpetu y espesura; pues el daño y ofensa que de la una y de la otra parte se hicieron, la sangre vertida y derramada de los cuerpos muertos y heridos que por los cerros y collados corría, que como venidas de agua llovida puede ser comparada, que por imposible caso es poder contar.

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