despavoridos; y otros casos desastrosos, no oídos ni en el mundo acaecidos, que se cuentan por memorables y hazañosos hechos; que las barran- cas y grandes quebradas quedaban llenas de cuerpos muertos; que las mujeres de los Chichimecas, viejos y niños imposibilitados, salían al despojo del san- griento campo á prender y á cautivar las gentes que querían; y quedaron tales con este endomoniado hecho, que casi no escapó nadie que no fuese muerto 6 cautivo; y los que se pudieron escapar, han tenido que contar de la derrotada batalla.
nuevas, que tenían bien que contar eternamente de su derrota.
Visto por los mexicanos el fin de la batalla cruel y lamentable T se Itornaron á sus tierras, desde los cerros de Tlamazcatzinco, como atrás dejamos referido, sin querer llegar al socorro de los Huexotzincas demandó; 1 lo cual pasó por el año de nueve peder- nales según su cuenta. Lo cual dejó numerado Tequanitzin 2 Chi- chimecatl Tecuhtli, en unos cantares ó versos que compuso de sus antepasados Teochichimecas, primeros pobladores de la pro- vincia de Tlaxcalla.
Hállase que en esta edad, los Ghichimecas de aquellos tiem- pos no tenían más de una mujer, y que no se sacrificaban sus carnes, ni se sacaban sangre para ofrecer al demonio, como atrás dejamos declarado. Hácense en esta historia memorables dos batallas, las más crueles y lamentables que en el mundo han pasado, la una la de Poyautitlan 3 en el año de un Conejo, y la segunda y última la de Texcalticpac, 4 que pasó el año de nueve pedernales, ya memorado por el dicho Tequanitzin, hom- bre muy principal y sabio de la cabeza de Quiahuiztlan, de quien el día de hoy hay sucesores y descendientes en la ciudad de Tlaxcalla, reputados por muy principales en la República de ella, y como tal persona que fué la de Tequanitzin Chichimecatl Te- cuJitli, dejó en memoria estas dos guerras como hombre de fe y crédito; por lo que sus historias son celebradas y tenidas, in- mortalizando la fama de sus antepasados, y eternizando su me- moria entre los vivos desde los siglos pasados y presentes, como se eternizará en los venideros.