capital no basta para la escala en la que funciona la gran industria y sucumbe en la competencia con los grandes capitalistas, y en parte porque su habilidad especializada queda anulada por los nuevos métodos de producción. Así, el proletariado se nutre de todas las clases de la población.
El proletariado pasa por diversas etapas de desarrollo. Con su nacimiento comienza su lucha contra la burguesía. Al principio la lucha es librada por obreros individuales, luego por los obreros de una fábrica, más tarde por los operarios de un mismo oficio, en una localidad, contra el burgués individual que los explota directamente.
Dirigen sus ataques no contra las condiciones burguesas de producción, sino contra los instrumentos de producción mismos; destruyen las mercancías importadas que hacen competencia a su trabajo, destrozan las máquinas, prenden fuego a las fábricas, buscan restablecer por la fuerza la condición ya desaparecida del artesano de la Edad Media.
En esta etapa, los obreros forman todavía una masa dispersa por todo el país y fragmentada por su mutua competencia.
Si en algún lugar se unen para formar cuerpos más compactos, esto no es todavía consecuencia de su propia unión activa, sino de la unión de la burguesía, clase que, para alcanzar sus propios fines políticos, se ve arrastrada a poner en movimiento a todo el proletariado y además aún puede hacerlo, por el momento.
En esta etapa, por tanto, los proletarios no combaten a sus propios enemigos, sino a los enemigos de sus enemigos, los restos de la monarquía absoluta, los propietarios territoriales, los burgueses no industriales y los pequeños burgueses.
De este modo, todo el movimiento histórico se concentra en manos de la burguesía; cada victoria así obtenida es una victoria para la burguesía.