Citando esto, Max Eastman, en el artículo del cual hemos tomado tanto, hace la siguiente réplica:
¿Cómo puede esperar que su invitación sea más indefinida y generosa de lo que fue? En cada país donde había dudas acerca de qué grupos se habían mantenido fieles al principio revolucionario y al principio del internacionalismo, señalaron la alineación de tal modo que dejaron a todo socialista en libertad de considerarse su aliado si lo deseaba de manera seria y valiente. Esto fue lo que hicieron en Estados Unidos. ¡El S. L. P. (Partido Laboralista Socialista), la Liga de Propaganda Socialista, el I. W. W. y, en el Partido Socialista, «los seguidores de Debs!» ¿Podían, en pocas palabras, abrir más la puerta a los socialistas estadounidenses, a menos que quisieran admitir a miembros prominentes del Partido Socialista de quienes constaba que los habían repudiado, como hizo Berger, al declarar su solidaridad con los mencheviques que les hacían la guerra?