Cuando los bolcheviques se vieron obligados a evacuar Riga, en mayo de 1919, dejaron atrás en las prisiones [**] a 1.600 rehenes a quienes se encontró en un estado de indescriptible miseria y hambruna.
Un despacho de Associated Press del 22 de marzo de 1919 afirma que «una chica rusa de 19 años, a quien en diciembre de 1918 se le había acusado de espionaje, fue torturada al ser atravesada trece veces en la misma herida con una bayoneta. Sin embargo, sobrevivió y prestó declaración jurada sobre estos detalles».
El mismo despacho afirma que «el examen de los cadáveres de personas presuntamente asesinadas por los bolcheviques en el distrito de Perm muestra un predominio de heridas de bayoneta en la espalda, pero en otros casos se desgarraron bocas, se amputaron dedos y manos, y se destrozaron las cabezas de las víctimas».
"Struggling Russia", en su número del 5 de abril de 1919, nos informa que
"los oficiales han salido de las prisiones de Petrogrado con las uñas arrancadas, y que a los prisioneros, después de haber sido alimentados con arenques, no se les dio de beber durante dos o tres días".
Un despacho desde Varsovia, fechado el 10 de abril de 1919, afirmaba que los fugitivos de Rusia estaban llegando a raudales a esa ciudad, cada uno de ellos portando nuevos relatos sobre los horrores bolcheviques. Se decía que en Rusia se fusilaba a la gente por la más mínima provocación. Por ejemplo, los hombres que se quedaban en la cama durante el tiempo frío para abrigarse porque no tenían combustible eran acusados de "descontento" y arrastrados a las calles para ser fusilados. Se aseguraba que los cadáveres se dejaban tirados en las calles en montones.