Los periódicos y publicaciones socialistas, a pesar de sus descripciones bellamente pintadas del estado visionario, no deben inclinarnos de ninguna manera a alistarnos bajo la bandera roja.
Pues, por no hablar de sus mentiras y exageraciones, ni sus críticas a los males reales de la actualidad, ni sus afirmaciones no probadas sobre los beneficios del socialismo, ni sus conclusiones extraídas de premisas falsas e infundadas, demuestran en modo alguno que el Estado marxista remediaría los males existentes y sería una fuente de bendiciones para nuestro pueblo.
En verdad, tan necio sería por nuestra parte confiar en estas publicaciones revolucionarias como lo sería fiarnos de curanderos que nos pidieran comprar sus supuestos remedios simplemente porque nos han señalado los efectos nocivos de unos pocos fármacos vendidos por cierto boticario, o porque se han atribuido excelentes propiedades curativas a sus propios brebajes.
No solo ejercen los marxistas una gran influencia a través de los periódicos que publican, sino que ayudan a su causa en gran medida mediante artículos publicados en periódicos y revistas no socialistas de los Estados Unidos.
Otra forma en que se han distinguido por su actividad es por el inmenso número de libros, novelas y panfletos que han escrito, gran cantidad de los cuales circulan por todo nuestro país y están socavando rápidamente los cimientos mismos de nuestro Gobierno Nacional.
Como estas obras se encuentran en abundancia y están al alcance de todas las clases sociales en las bibliotecas públicas, el sistema bibliotecario de nuestro país está proveyendo a sus enemigos de arsenales bien surtidos donde se guardan armas para el uso de quienes algún día engrosarán las filas de estos conspiradores nacionales.