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nydus/Verdadera historia de los sucesos de la conquista de la Nueva-España, Tomo IIPublic
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CAPÍTULO CXXIX.

á sus indios é minas de oro, renegaban de Cortés y de sus conquistas, especial el Andrés de Duero, compañero de nuestro Cortés; porque ya lo habrán entendido los curiosos lectores en dos veces que lo he declarado en los capítulos pasados, cómo y de qué manera fué la compañía; maldecian el oro que le habia dado á él y á los demás capitanes, que todo se habia perdido en las puentes, como habian visto las grandes guerras que nos daban, y con haber escapado con las vidas estaban muy contentos; y acordaron de decir á Cortés que no querian ir á Tepeaca ni á guerra ninguna, sino que se querian volver á sus casas; que bastaba lo que habian perdido en haber venido de Cuba; y Cortés les habló muy mansa y amorosamente, creyendo de los atraer para que fuesen con nosotros á lo de Tepeaca; y por más pláticas y reprensiones que les dió, no querian; y como vieron los de Narvaez que con Cortés no aprovechaban sus palabras, le hicieron requerimientos en forma delante de un escribano del Rey para que luego se fuese á la Villa-Rica, poniéndole por delante que no teniamos caballos ni escopetas ni ballestas ni pólvora, ni hilo para hacer cuerdas, ni almacen; que estábamos heridos, y que no habian quedado por todos nuestros soldados y los de Narvaez sino cuatrocientos y cuarenta soldados; que los mejicanos nos tomarian todos los puertos y sierras y pasos, é que los navíos, si más aguardaban, se comerian de broma; y dijeron en el requerimiento otras muchas cosas.

Y cuando se le hubieron dado y leido el requerimiento á Cortés, si muchas palabras decian en él, muy muchas más contrariedades respondió; y demás desto, todos los más de nosotros de los que habiamos pasado con Cortés le dijimos que mirase que no diese licencia á ninguno de los de Narvaez ni á otras personas para volver á Cuba, sino que procurásemos todos de servir á Dios é al Rey; é que esto era lo bueno, y no volverse á Cuba.

Cuando Cortés hubo respondido al requerimiento, como vieron las personas que le estaban requiriendo que muchos de nosotros ayudábamos el intento de Cortés y que les estorbábamos sus grandes

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