ninguna, é que ántes se lo ha de tener á bien que á mal; é que lo que Cortés quisiera, fué que, cuando iban de vencida, que porque no hubiera más destruicion ni muerte en sus mejicanos, que vinieran de paz y de su voluntad; é que pues ya es pasado lo uno y lo otro, y no hay remedio ni enmienda en ello, que descanse su corazon y de sus capitanes; é que mandará á Méjico y á sus provincias como de ántes lo solian hacer; y Guatemuz y sus capitanes dijeron que se lo tenian en merced; y Cortés preguntó por la mujer y por otras grandes señoras mujeres de otros capitanes, que le habian dicho que venian con Guatemuz; y el mismo Guatemuz respondió y dijo que habia rogado á Gonzalo de Sandoval y á Garci-Holguin que les dejase estar en las canoas en que estaban, hasta ver lo que el Malinche ordenaba; y luego Cortés envió por ellas, y les mandó dar de comer de lo que habia lo mejor que pudo en aquella sazon; y luego, porque era tarde y queria llover, mandó Cortés á Gonzalo de Sandoval que se fuese á Cuyoacoan, y llevase consigo á Guatemuz y á su mujer y familia y á los principales que con él estaban; y luego mandó á Pedro de Albarado y á Cristóbal de Olí que cada uno se fuese á sus estancias y reales, y luego nosotros nos fuimos á Tacuba, y Sandoval dejó á Guatemuz en poder de Cortés en Cuyoacoan, y se volvió á Tepeaquilla, que era su puesto y real.
Prendióse Guatemuz y sus capitanes en 13 de Agosto, á hora de vísperas, dia de señor San Hipólito, año de 1521, gracias á nuestro Señor Jesucristo y á nuestra Señora la Vírgen Santa María, su bendita Madre, amen.
Llovió, y tronó y relampagueó aquella noche, y hasta media noche mucho más que otras veces.
Y como se hubo preso Guatemuz, quedamos tan sordos todos los soldados, como si de ántes estuviera uno puesto encima de un campanario y tañesen muchas campanas, y en aquel instante que las tañian cesasen de las tañer; y esto digo al propósito, porque todos los noventa y tres dias que sobre esta ciudad estuvimos, de noche y de dia