cinco ballesteros, y al Cristóbal de Guzman con ellos, y les hacian que les armasen las ballestas y les mostrasen cómo habian de tirar, y ellos y los mejicanos tiraban aquellos tiros y no nos hacian mal; y tambien batallaba reciamente Cortés y Sandoval, y les tiraban saetas con ballestas; y esto sabíamoslo por Sandoval y los bergantines que iban de nuestro real al de Cortés y del de Cortés al nuestro y al de Sandoval, y siempre nos escribia de la manera que habiamos de batallar y todo lo que habiamos de hacer, y encomendándonos la vela, y que siempre estuviesen la mitad de los de á caballo en Tacuba guardando el fardaje y las indias que nos hacian pan, y que parásemos mientes no rompiesen por nosotros una noche, porque unos prisioneros que en el real de Cortés se prendieron le dijeron que Guatemuz decia muchas veces que diesen en nuestro real de noche, pues no habia tlascaltecas que nos ayudasen; porque bien sabian que se nos habian ido ya todos los amigos.
Ya he dicho otra vez que poniamos gran diligencia en velar.
Dejemos esto, y digamos que cada dia teniamos muy recios rebatos, y no dejábamos de les ir ganando albarradas