sino muy poca; y cerca de aquel peñol habia unos árboles de morales de la tierra, y allí nos paramos, y estaban obra de doce ó trece casas al pié de la sierra y fuerza; y ansí que nosotros llegamos nos comenzaron á dar grita y tirar galgas y varas y flechas desde lo alto; y estaba en esta fuerza mucha más gente que en el primero peñol, y aun era muy más fuerte, segun despues vimos; y nuestros escopeteros y ballesteros les tiraban, mas estaban tan altos y tenian tantos mamparos, que no se les podia hacer mal ninguno; pues entralles ó subilles no habia remedio, y aunque probamos dos veces, que por las casas que allí estaban habia unos pasos, hasta dos vueltas podiamos ir, mas desde allí adelante ya he dicho peor que el primero; de manera que ansí en esta fuerza como en la primera no ganamos ninguna reputacion, ántes los mejicanos y sus confederados tenian vitoria; é aquella noche dormimos en aquellos morales bien muertos de sed, y se acordó para otro dia que desde otro peñol que estaba cerca dél fuesen todos los ballesteros y escopeteros, y que subiesen en él, que habia subida, aunque no buena; porque desde aquel alcanzarian las ballestas y escopetas al otro peñol fuerte y podíanle combatir.
Y mandó Cortés á Francisco Verdugo y al tesorero Julian de Alderete que se aperciban de buenos ballesteros, y á Pedro Barba, que era capitan, que fuesen por caudillos, y que todos los más soldados hiciésemos acometimiento que por los pasos y subidas de las casas que dicho tengo que les queriamos subir, y ansí los comenzamos á entrar; mas echaban tanta piedra grande y menuda, que hirieron á muchos soldados; y demás desto, no les subiamos de hecho, porque era por demás, que aun tenernos con las manos y piés no podiamos; y entre tanto que nosotros estábamos de aquella manera, los ballesteros y escopeteros desde el peñol que he dicho les alcanzaban con las ballestas y escopetas, y aunque no muy bien, mataban algunos y herian otros; de manera que estuvimos dándoles combates obra de media hora; y quiso Nuestro Señor Dios que acordaron de se dar de paz, y fué por causa que no tenian agua ninguna, que estaba mucha gente arriba en el peñol, en un llano que se hacia