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nydus/Verdadera historia de los sucesos de la conquista de la Nueva-España, Tomo IIPublic
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CAPÍTULO CLXIV.

enviar á demandar paces, é le trajeron un presente de oro de poca valía porque acetase las paces, é fué con acuerdo de todos los caciques de aquella provincia, porque otra vez se tornaron á juntar muchos más guerreros que de ántes; y les mandaron á sus guerreros que secretamente estuviesen entre las barrancas de aquel pueblo de Utatlan, y que si enviaban á demandar paces, era que, como el Pedro de Albarado y su ejército estaba en Quetzaltenango haciendo entradas y corredurias, é siempre traian presa de indios é indias, y por llevalle á otro pueblo muy fuerte y cercado de barrancas, que se dice Utatlan, para que cuando le tuviesen dentro y en parte que ellos creian aprovecharse dél y de sus soldados, dar en ellos con los guerreros que ya estaban aparejados y escondidos para ello.

Volvamos á decir cómo fueron con el presente delante de Pedro de Albarado muchos principales; y despues de hecha su cortesía á su usanza, le demandaron perdon por las guerras pasadas, ofreciéndose por vasallos de su Majestad, y le ruegan que porque su pueblo es grande, está en parte más apacible donde le puedan servir, é junto á otras poblaciones, que se vaya con ellos á él.

Y el Pedro de Albarado los recibió con mucho amor, y no entendió las cautelas que traian; y despues de les haber respondido el mal que habian hecho en salir de guerra, aceptó sus paces, é otro dia por la mañana fué con su ejército con ellos á Utatlan, que ansí se dice el pueblo, é desque hubo entrado dentro é vieron una casa tan fuerte, porque tenia dos puertas, y la una dellas tenia veinte y cinco escalones ántes de entrar en el pueblo, y la otra puerta con una calzada que era muy mala y deshecha por todas partes, y las casas muy juntas y las calles muy angostas, y en todo el pueblo no habia mujeres ni gente menuda, cercado de barrancas, é de comer no les proveian sino mal y tarde, y los caciques muy demudados en los parlamentos, avisaron al Pedro de Albarado unos indios de Quetzaltenango que aquella noche los querian matar á todos en aquellos pueblos si allí se quedaban, é que tenian puestos entre las

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