alegría, y segun dijeron muchas personas que vinieron de allá, que estaban en su compañía, que hubo fama que la serenísima Emperatriz doña Isabel, nuestra señora, no estaba tan bien en los negocios de Cortés como al principio que llegó á la córte, cuando alcanzó á saber que habia sido ingrato al Cardenal y al Real Consejo de Indias, y aun al comendador mayor de Leon y con la señora doña María de Mendoza, y alcanzó á saber que tenia otras muy ricas piedras, mejores que las que le hubo dado; y con todo esto que le informaron, mandó á los del Real Consejo de Indias que en todo fuese ayudado; y entónces capituló Cortés que enviaria por ciertos años por la mar del Sur dos navíos de armada bien abastecidos, y con setenta soldados y capitanes con todo género de armas, á su costa, á descubrir islas é otras tierras, y que de lo que descubriese le harian ciertas mercedes; á las cuales capitulaciones me remito, porque ya no se me acuerdan.
Y tambien en aquel instante estaba en la córte un don Pedro de la Cueva, comendador mayor de Alcántara, hermano del duque de Alburquerque, porque este caballero fué el que su majestad habia mandado que fuese á la