Extracto del Morning Express del martes 21 de octubre de 1929
Investigación sobre el misterio de la muerte por hongos
La solitaria agonía del hombre envenenado
Un artista conocido declara
La pequeña aula de la remota aldea de Manaton, en Devon, estaba abarrotada hoy, cuando el doctor Pringle, el juez de instrucción del distrito, abrió la investigación sobre el cuerpo de George Harrison, de 56 años, jefe del departamento de contabilidad de la empresa Frobisher, Wiley & Teddington, ingenieros eléctricos, quien fue hallado muerto en circunstancias extraordinarias en su pequeña casa de campo, The Shack, el sábado por la noche.
El brillante joven artista, su amigo el señor Harwood Lathom, quien se habíahospedado con él en La Cabaña y descubierto el cadáver, dio testimonio de los curiosos pasatiempos del difunto.
Se declaró que el difunto, autor de Tesoros comestibles olvidados, un volumen interesante y muy original que trata sobre los productos alimenticios que se pueden obtener de nuestros bosques y setos silvestres, era