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nydus/The Jewish StatePublic
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Negotiorum Gestio

dependerían durante mucho tiempo de las producciones europeas, necesariamente tendrían que importarlas.

Los grupos locales mantendrían un justo equilibrio, y las necesidades habituales habrían de ser abastecidas durante mucho tiempo en los lugares acostumbrados.

Otra, y acaso una de las mayores ventajas, sería el consiguiente alivio social. El descontento social se apaciguaría durante los veinte años o más que ocuparía la emigración de los judíos, y en cualquier caso quedaría sosegado durante todo el periodo de transición.

La forma que pueda adoptar la cuestión social depende enteramente del desarrollo de nuestros recursos técnicos. La energía del vapor concentró a los hombres en las fábricas, en torno a la maquinaria, donde vivían hacinados y donde se hacían mutuamente desgraciados debido al hacinamiento. Nuestro ritmo actual de producción, enorme, desatinado y carente de sistemática, es la causa de continuas y graves crisis que arruinan tanto a los empresarios como a los empleados.

El vapor aglomeró a los hombres; la electricidad probablemente los dispersará de nuevo y tal vez traiga consigo una condición más próspera para el mercado laboral. En cualquier caso, nuestros inventores técnicos, que son los verdaderos bienhechores de la humanidad, continuarán sus labores tras el comienzo de la emigración de los judíos, y descubrirán cosas tan maravillosas como las que ya hemos visto, o incluso más maravillosas aún que estas.

La palabra «imposible» ha dejado de existir en el vocabulario de la ciencia técnica. Si un hombre que vivió en el siglo pasado regresara a la tierra, encontraría la vida de hoy llena de magia incomprensible.

Dondequiera que los modernos aparecemos con nuestros inventos, transformamos el desierto en un jardín. Construir una ciudad requiere

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