que esta fuerza, que parece tan poderosa y que fue criada a lo largo de tantos siglos, se desmorone, los dirigentes públicos predican que no solo es innecesario, sino incluso perjudicial e inmoral, que cada individuo intente liberarse de la esclavitud. > Es como si algunas personas, para dar salida a un río estancado, estuvieran a punto de abrir una zanja, cuando no hace falta más que una abertura para que el agua corra hacia esta zanja y haga el resto, y apareciera cierta gente que les persuadiera de que, en lugar de dejar escapar el agua, deberían construir sobre el río una máquina con cangilones que, sacando el agua por un lado, la vertiera en el mismo río por el
Pero el asunto ha ido demasiado lejos: los gobiernos sienten su indefensión y su debilidad, y los hombres de la conciencia cristiana están despertando de su letargo y empiezan a sentir su fuerza.
“He traído el fuego sobre la tierra —dijo Cristo—, ¡y cómo deseo que arda!”
Y este fuego está empezando a encenderse.