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Traídos son los fuegos, y aprestan bombas de azufre y granadas de fuego; pero a los de Vulcano manda perdonar su temible artillería que escupe llamas con ira; nada le importaba a aquel espíritu noble y generoso inspirar terror a la poca y temerosa gente, y justa era su razón: habría sido una jactancia demasiado barata hacer de león con las inocentes ovejas.