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Y de tales tiros ciegos sin destino, con los que esos torpes Endriagos siempre gozan jugando, surgen mil amores que estropean y mutilan a las víctimas heridas de tan penoso modo:
¡Incluso de los Héroes que alardean de mayor fama, mil amores impíos espantan la vista!;
Tal fue la maña de Biblis, tal la de la Cíniade: Este Mancebo de cuna asiria, y aquella de Judea.