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Sabed que es ya costumbre y su decreto, del cual son observantes por entero, alzar huestes de gentiles sin sosiego, y herir los corazones que aman al Dios verdadero:
Mientras la férrea Alecto en vuestra mesnada siembra cizaña de ira y furia denodada:
¡Mirad! si ante tales riesgos vuestros ojos cerráis, cuán mortales enemigos de vosotros mismos sois y son en verdad.