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“Rápido hacia la ciudad de Beja, presto y vengativo, para calmar su ira por el agravio de la arruinada Trancoso, Alfonso, que desdeña el dulce reposo y quiere prolongar con la Fama la breve vida humana.
Con debilidad resiste la Ciudad a él y a su mandato, cayendo en sus brazos en poco tiempo, y nada con vida dentro de sus muros deja de sentir el filo de acero despiadado del furioso vencedor.