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“El primero fue quien hizo que Coimbra conociera el generoso ejercicio de Palas-Minerva; él llamó al coro de las Musas desde el Helicón para pisar el prado que yace junto al Mondego: Todo lo bueno que antaño hizo Atenas, aquí el soberbio Apolo guarda todos los premios: Aquí da guirnaldas tejidas con rayo de oro, con nardo perfumado y laurel siempre verde.