—Ahí es donde objetaría —dijo Filby—. Por supuesto que puede existir un cuerpo sólido. Todas las cosas reales...
—Así piensa la mayoría. Pero espere un momento. ¿Puede existir un cubo instantáneo?
—No le sigo —dijo Filby.
“¿Puede un cubo que no dura ni un instante tener una existencia real?”
Filby se quedó pensativo.
«Es evidente —prosiguió el Viajero del Tiempo— que cualquier cuerpo real debe tener extensión en cuatro dimensiones: ha de tener Longitud, Anchura, Grosor y… Duración. Pero debido a una flaqueza natural de la carne, que les explicaré en un momento, tendemos a pasar por alto este hecho. En realidad existen cuatro dimensiones: tres a las que llamamos los tres planos del Espacio, y una cuarta, el Tiempo. Hay, sin embargo, una tendencia a trazar una distinción irreal entre las tres primeras dimensiones y la última, debido a que nuestra conciencia se desplaza intermitentemente en una dirección a lo largo de esta última, desde el principio hasta el fin de nuestras vidas».
—Eso —dijo un hombre muy joven, haciendo esfuerzos espasmódicos por volver a encender su puro sobre la lámpara—; eso… muy claro, la verdad.
—Ahora bien, es muy notable que esto se pase por alto de manera tan generalizada —continuó el Viajero del Templo—, con un leve incremento de jovialidad. En realidad, esto es lo que se entiende por la Cuarta Dimensión, aunque algunas personas que hablan de la Cuarta