por ningún lado una sola palabra que me diga claramente que está reconciliada con su matrimonio y que ahora puede mirar atrás al veindicós de diciembre sin amargos sentimientos de arrepentimiento y pesadumbre. El nombre de su marido solo se menciona en sus cartas tal y como podría mencionar el nombre de un amigo que viajaba con ellos y que se había comprometido a hacer todos los preparativos para el viaje. «Sir Percival» ha decidido que partamos tal día—«Sir Percival» ha determinado que viajemos por tal ruta. A veces escribe únicamente «Percival», pero muy raras veces; en nueve de cada diez casos le confiere su título. > > No encuentro que sus costumbres y opiniones hayan cambiado y matizado las suyas en ningún aspecto. La habitual transformación moral que se opera de forma imperceptible en una mujer joven, fresca y sensible a causa de su matrimonio parece no haberse producido jamás en Laura. Escribe sobre sus pensamientos e impresiones, en medio de todas las maravillas que ha visto, exactamente como le habría escrito a cualquier otra persona si yo hubiera viajado con ella en lugar de su marido. No veo por ninguna parte rastro alguno de afinidad de ningún tipo entre ellos. Incluso cuando se aparta del tema de sus viajes y se ocupa de las perspectivas que la aguardan en Inglaterra, sus especulaciones se centran en su futuro como mi hermana, y omiten persistentemente mencionar su futuro como esposa de Sir Percival. En todo esto no hay ningún tono velado de queja que me advierta de que es absolutamente infeliz en su vida conyugal. La impresión que
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I. Blackwater Park, Hampshire.
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