Y debo adoptar toda forma mudable Para expresarme… baila, baila Como un oso bailarín, Llora como un loro, parlotea como un simio.
Tomemos el aire, en un trance de tabaco— ¡Bien! ¿Y si ella muriera una tarde cualquiera, Tarde gris y ahumada, anochecer amarillo y rosa; Si muriera y me dejara sentado pluma en mano Con el humo descendiendo sobre los tejados; Dudoso, durante un buen rato Sin saber qué sentir o si comprendo O si sabio o necio, tardo o demasiado pronto … ¿No llevaría ella las de ganar, después de todo? Esta música triunfa con un «moribundo acorde» Ahora que hablamos de morir— ¿Y tendría yo derecho a sonreír?