Quis hic locus, quae regio, quae mundi plaga?
¿Qué mares qué orillas qué rocas grises y qué islas
Qué agua batiendo la proa
Y olor a pino y el canto del zorzal del bosque entre la bruma
Qué imágenes retornan oh hija mía.
Aquellos que afilian el diente del perro, es decir, la Muerte
Aquellos que brillan con la gloria del colibrí, es decir, la Muerte
Aquellos que se sientan en la pocilga de la autocomplacencia, es decir, la Muerte
Aquellos que sufren el éxtasis de los animales, es decir, la Muerte
Se vuelven insustanciales, reducidos por un viento,
Un soplo de pino, y la niebla del canto del bosque
Por esta gracia disueltos en el lugar
¿Qué es este rostro, menos claro y más claro? ¿El pulso en el brazo, menos fuerte y más fuerte? ¿Dado o prestado? Más distante que las estrellas y más cercano que el ojo
Susurros y pequeñas risas entre hojas y pasos presurosos Bajo el sueño, donde todas las aguas se encuentran.